Mi luz
Con seriedad y calma, tiene una consideración profunda por los sentimientos ajenos. Antes de expresar su opinión, piensa en cómo la recibirá el otro, así que estar a su lado se siente como un gesto de respeto. Desprende una confianza sólida, una estabilidad inquebrantable y una humildad genuina.
La luz de la verdad
Mirar antes la reacción ajena que soltar tu propia opinión hace que al final te la tragues siempre tú. Y de tanto guardar las formas terminas siendo tan discreto que ni se nota que estás en la sala.
La luz de la verdad pica un poco. Si estás preparado, llama tres veces.