Mi luz
Con serenidad y profundidad, cuando asumes una responsabilidad, la llevas hasta el final. Aunque lleguen momentos difíciles, no se los pasas a otros: los resuelves con tus propias manos, así que trabajar contigo da mucha tranquilidad. Tu actitud confiable, tu fuerte sentido de la responsabilidad y tu sabiduría hacen que, en los asuntos importantes, seas la primera persona en quien se piensa.
La luz de la verdad
Terminar todo con tus propias manos suena admirable, pero significa que no sabes delegar ni cuando lo necesitas. Aguantas el agobio sin decir nada, cargando tu solo con todo, hasta que te quemas por no pedir ayuda a tiempo.
La luz de la verdad pica un poco. Si estás preparado, llama tres veces.