Mi luz
Con una presencia luminosa, no temes la soledad; más bien la disfrutas. En la soledad, cultivas pensamientos distintos a los de los demás y avanzas sin reparos por caminos que nadie más recorre. Tu mirada original y tu profunda perspicacia dan siempre un peso singular a las ideas que forjas a solas.
La luz de la verdad
Estar a gusto solo suena a original, pero dicho mal es directamente ir a tu bola sin enterarte del grupo. Cuando todos van por un lado y tu por el contrario, se nota que no sabes leer el ambiente, y sueltas cada comentario raro que corta el rollo de golpe.
La luz de la verdad pica un poco. Si estás preparado, llama tres veces.