Mi luz
Con un peso propio y sereno, tienes una gran sensibilidad para atender los sentimientos de los demás. Aunque el ambiente se agite, no te apresuras: calmas primero el corazón del otro y así serenas la situación. Gracias a esa actitud apacible, estar a tu lado transmite una calma que reconforta.
La luz de la verdad
Calmar la bronca cuidando primero al otro esta genial, pero asi te olvidas de tus propios sentimientos y te tragas el marron tu solo. Con esa calma tan grande a veces se te escapa el momento justo de meter baza, aunque estar cerca de ti siempre relaja.
La luz de la verdad pica un poco. Si estás preparado, llama tres veces.